Tarda un poco recordarse,
volverse a sentir la propia piel,
volver a reconocer el reflejo de mi grisáceo rostro frente al espejo
frente a cualquier ventana de un auto tirado en la calle.
Estoy menos joven,
no se,
estoy menos vacía.
Tarda tanto encontrarse los ojos de nuevo,
tarda tanto más encontrarse los dedos y las letras,
los sentires,
las razones.
¿Pa dónde me habré ido en todo este tiempo?
viernes, 3 de junio de 2016
jueves, 1 de octubre de 2015
0:58
Me declaro libre y me revelo.
Libre del tiempo que corre violento y desgarra la carne.
Una mujer se enrosca en su silencio,
un hombre se sacude los recuerdos,
el tiempo corre
¿dónde quedaron sus nombres?
¿tan simple es el olvido?
Si despiertan y gritan mi nombre,
quizá un día no conteste,
quizá haya decidido volver a casa.
Me revelo ante la sangre y la familia,
ante la madre y el hijo.
Me revelo ante la vida y la primavera,
me vistieron de cenizas, me murieron.
martes, 25 de agosto de 2015
No se volver
Estoy tan llena de ganas y a la vez llena de ausencia, siento el eco de mi propia voz crecer dentro mío, la lluvia que recorre mis calles recorre las tuyas, el frío que penetra mis huesos también penetra los tuyos.
Cae muerto en mi cama tu cuerpo, aún tibio. Camina por mi espalda tu último gemido, mientras yo, aún niña, trenzo mis piernas y apoyo mi cabeza y mis cabellos sueltos sobre mis rodillas.
Me han dejado aquí y no se volver.
Me he ensuciado la ropa y estas manchas, como heridas no se desprenden.
Cae muerto en mi cama tu cuerpo, aún tibio. Camina por mi espalda tu último gemido, mientras yo, aún niña, trenzo mis piernas y apoyo mi cabeza y mis cabellos sueltos sobre mis rodillas.
Me han dejado aquí y no se volver.
Me he ensuciado la ropa y estas manchas, como heridas no se desprenden.
jueves, 6 de agosto de 2015
Madre
Madre,
tejiste en este mundo un mar solo para que yo me ahogase,
tu no te vas,
te quedas conmigo
y borraste de mi mente de niña,
el cálido sentir de tu pecho.
Hija,
Blanca como el silencio,
te salvé la muerte.
tejiste en este mundo un mar solo para que yo me ahogase,
tu no te vas,
te quedas conmigo
y borraste de mi mente de niña,
el cálido sentir de tu pecho.
Hija,
Blanca como el silencio,
te salvé la muerte.
lunes, 27 de julio de 2015
¿Diarios?
Me inquieta el silencio de esta ciudad, el silencio de mi barrio desde mi ventana. Me rodea una calma peligrosa, esta ausencia tuya y de todos. Los sin rostro.
Quiero partir lejos, quiero huir, quiero oír la risa de alguien, la tuya incluso, sujeto sin nombre, sujeto invisible. No llegas, no te oyes, quizás no existes.
Escribo con la mano derecha –me robé este lápiz- y con la mano izquierda sostengo mi cigarro, casi se me cae. Que bruta, que abandonada y vacía, honestamente nadie se ha ido, nadie siquiera estuvo aquí, y aún así siento la ausencia de un cuerpo.
¿Por qué mi mano izquierda es tan torpe? ¿Me habrán enseñado a solo usar la mano derecha? ¿Me habrán obligado? ¿Lo aprendí a la fuerza? Quizás también aprendí a sentirme sola, a estar sola y a que me duela. ¿Por qué necesito la compañía de alguien? ¿Por qué no es grata la falta de un cuerpo rosando al mío? ¿Me enseñaron a tener alguien al lado y a lamentar su ausencia?
Necesito los ojos de alguien incrustados en los míos. Me agobia no sentir la tensión que solo produce el deseo…entre mis ojos, mi cuerpo y mi alma con la de algún sujeto o más. Deseo, esa necesidad de beber del otro hasta seguir con sed, nunca será suficiente.
¿Tiene esta infantil agonía algún fin?
¿Estarás tú en algún planeta o quizás en la luna?
¿Habrás muerto antes que yo?
domingo, 21 de junio de 2015
Náusea
Se clavaron tus ojos en los míos,
cuando ya me iba,
cuando ya olvidaba,
cuando me enfriaba.
Se quedó tu boca en la mía,
te quedaste completo aquí dentro,
hecho un recuerdo borroso,
una invitación sin fecha,
un miedo,
náusea.
cuando ya me iba,
cuando ya olvidaba,
cuando me enfriaba.
Se quedó tu boca en la mía,
te quedaste completo aquí dentro,
hecho un recuerdo borroso,
una invitación sin fecha,
un miedo,
náusea.
jueves, 11 de junio de 2015
BLABLABLA
Estamos escritos -me dijo- en tus ojos. Lo miré sorprendida, tomé la botella de cerveza y mirándolo directamente, bebí. En mis ojos no hay poemas perdidos -le dije- en mis ojos no hay más que un reflejo borroso. No me vengas con huevadas cursis a mi. Me altera que no veas en mi mirada, en mis actos, en mi palabra y en el rojo de mi boca que no me convencen esas cosas que las señoritas aplauden. Asúmete loco y desgraciado, que con eso me basta. Por último cállate y sigámonos la cueca mutuamente, como jugando, con eso es suficiente.
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