A veces mi boca madruga en tu regazo,
mis piernas se enredan entre si,
mis brazos tiemblan intentando permanecer quietos.
Tu vienes sonriente,
cada noche.
Tu extiendes tus manos hacia mis caderas,
te amarras a ellas,
pero sabiendo que será por un segundo.
No me reproches las miradas inconstantes,
no me toques con tu boca palpitante mientras me despido.
Enfríate,
aleja tu mirada,
quiero perderme entre el viento,
si la multitud escasea,
quiero ser el ruido,
si abunda el silencio.
domingo, 5 de abril de 2015
sábado, 28 de marzo de 2015
Parpadeo
Tu mano viste mi piel desnuda.
Se unen nuestras huellas,
se mezclan nuestros colores.
El café se enfría
y se vuelve un recuerdo.
El sol se esconde
como queriendo darnos espacio en este mundo,
pequeño y agónico.
0:57
Me deshago y me descuido,
camino hacia algún lugar y es suficiente.
¿Dónde está el peligro?
¿A qué hora se cruzará la muerte y su aroma?
Que se libere el caos.
Rompamos el silencio.
domingo, 22 de marzo de 2015
1:17
Leo las letras que dejaron otros esperando que yo las leyera. Estoy irremediablemente sola, mis manos tocan la pluma, mi madre sube la escalera y espero que no se acerque, lo hace, entra como si nada al vacío de mi cuarto, me siento agredida ¿a dónde se fue el silencio que disfrutaba hace algunos segundos? La gente se mueve sin pensar que destruye ambientes, que rompe el silencio, que despierta las voces de quienes duermen en nuestra espalda.
A veces por la noche escucho crujir las paredes, la lluvia golpea la ventana, los perros aúllan y me lleno de miedo, entiendo entonces que por más que pasen los años, mi cabello crezca y mi mirada se vuelva más cruda sigo visitando a la niña que fui.
¿Cómo perdurar si me duele tanto el aire?
A veces por la noche escucho crujir las paredes, la lluvia golpea la ventana, los perros aúllan y me lleno de miedo, entiendo entonces que por más que pasen los años, mi cabello crezca y mi mirada se vuelva más cruda sigo visitando a la niña que fui.
¿Cómo perdurar si me duele tanto el aire?
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Que angustia estar aquí, en este cuerpo confuso que no me pertenece ni lo merezco.
Veo en mis ojos la carencia, a veces creo que no tengo alma, a veces me creo mujer eterna y cálida.
miércoles, 11 de marzo de 2015
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Ojos de niño,
dormías en mi hombro tan entero y tan confuso.
Tus manos arropaban mi pecho
y sentía el palpito melódico de tu mirada
atravesando mi cuello.
Qué frío tan grande
y qué calor al mismo tiempo.
Reposaban tus sueños y temores en mi cuerpo
como buscando respuestas.
Escribías versos con tus dedos en mis piernas
y te amarraba con ellas a mi,
como negando el silencio.
martes, 10 de marzo de 2015
10-03-14
Estoy cada día más ciega, fui a buscarte y llegue a la casa de otro.
Quise acercarme a tu cuello pero ahora que recuerdo olía distinto.
¿Debería notarlo antes de arrancarme la ropa?
Cuestionarme esto estando tu oído tan lejos de mi voz
y tu cuello tan lejos de mi lengua carece de sentido.
Adiós, un gusto.
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