Descubrirse entre sombras los ojos
podrá corromper cualquier silencio impuesto.
Tengo miedo -gritaba-
Las voces no sonaban igual que antes,
las pieles se humedecían ácidamente
los rasgos se perdían con los colores.
Busqué donde esconderme
busqué irme lejos
pa donde poder morir,
pero no se pudo,
no pude morir,
porque las gotas habían dejado de quemarme la ropa.
sábado, 18 de marzo de 2017
Ausente
Sol
Ausente
Y es que entre o ante mis ojos
No hay más
O es lo mismo.
La carencia no distingue
Tonos ni sentires
Para hacerse notar.
Te extiendo mis manos vacías,
Llenas de lo que me falta,
Amor.
¿No ves que muero y vivo ante tus ojos?
¿No me ves ya envejecida en desgano?
Picazón
Siento como caminan
hormigas
invisibles
por mi cuerpo.
Recorren mis brazos,
ya lánguidos,
caídos,
ajenos de todo recuerdo juvenil.
Siento cómo caminan hormigas por mi cuerpo,
tal vez pulgas,
en algunas ocasiones son arañitas,
todas invisibles,
todas impalpables.
Me engañan los ojos o corren veloces,
me confundo la piel o me rasqué la cordura,
me engañan los latidos o se bebieron mi sangre.
sábado, 17 de diciembre de 2016
Noche de pool
Y en este contexto, a mis veintiún años perdí los ojos. Mis párpados fueron desde entonces nada más que dos trozos de piel rasgados. Algunos extraños por la calle creían que provenía de Asia e incluso ignoraban la ausencia de ellos y mi ceguera. Sólo reía.
martes, 1 de noviembre de 2016
No.
Y aunque me quiten la vida,
y aunque me acusen de loca,
y aunque mis hijos no vivan.
Niego no haber amado..
Niego el frío de la carne.
Niego no querer morir de amor.
Niego no haber deseado ocultar lo vivido.
Niego no haber deseado ocultar lo sufrido.
Pero negar el dolor sería negarme,
y aún está tan vivo,
y aún estoy
tan viva.
Donde las manos no sienten
Y con los ojos
así
pegados,
aún así,
logré ver.
Dormir desnudo
con el alma fría.
Donde
las manos
no
sienten.
Sonó la puerta de entrada,
tocó los bordes de la ventana
y guardó
silencio.
Gritó el susurro dormido
me levantó el alma fría
desnuda,
abandonada.
sin nombre
¿Dónde se quedaban tus ojos?
¿dónde se habrán quedado los mios?
y las palabras que sobran
que caen y crujen.
se agrietan.
Al tomar la piedra rota se rasga la mano.
Al agrietarse la mano se sangra el alma.
¿y qué es el alma?
¿qué tanto se puede perder en el correr de la sangre?
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